SE PRESERVA LA TRADICIÓN DE DÍA DE MUERTOS EN OFICINAS E INSTITUCIONES EDUCATIVAS.

Jueves 02 de Noviembre de 2017
      

·         Es una de las manifestaciones populares de más arraigo en la sociedad duranguense: Calderón Luján.

Con la finalidad de preservar una de las manifestaciones populares de más arraigo en la sociedad duranguense, en las oficinas del sector educativo y en las instituciones, se han instalado ofrendas de Día de Muertos, que buscan además de la convivencia familiar, laboral y social, recordar a un ser querido que físicamente ya no está.

Rubén Calderón Luján, Secretario de Educación del Estado, no obstante a no ser fecha de conmemoración oficial, estuvo en la Coordinación de Educación Media Superior y Superior en donde compartió los alimentos con los directivos y personal adscrito a ese centro de trabajo, que año con año se dan a la tarea de instalas su ofrenda y recordar a algún trabajador fallecido o personajes que en vida contribuyeron a impulsar el trabajo y las actividades que se realizan.

En las escuelas a recordar a algún maestro o personaje de la comunidad, colonia del área de afluencia de la escuela que se distinguió por sus obras comportamiento o trabajo a favor de la institución, con lo que se ha ganado el aprecio de maestros, padres de familia y alumnos del plantel y de su comunidad.

Muchas de esas ofrendas so adornadas con alimentos, fotografías, música y objetos personales del difunto; ofrendas que se preparan con respeto por los familiares para recordar a los que se han ido, también hay Calaveras de dulce, pan de muerto, dibujos que se burlan de la muerte, versos que ridiculizan a personajes vivos de las artes, la ciencia o la política son parte de esta tradición y hacen referencia al célebre dicho popular: “el muerto al cajón y el vivo al fiestón”

El objetivo del FestivEal de Tradiciones de Vida y Muerte es lograr la participación activa de la sociedad y comunidades indígenas en la que se integra la diversidad cultural en la celebración del Día de Muertos, a través de la recuperación de prácticas étnicas tradicionales y contemporáneas, alusivas a esta milenaria tradición mexicana.

Con base a las aportaciones de historiadores y estudiosos del tema, desde la época prehispánica en México, los indígenas han rendido culto a la muerte y la han concebido como una dualidad de vida, parte del ciclo de la naturaleza.

Al llegar los conquistadores, el culto a la muerte se fusionó con la religión católica, dando origen a la tradición del Día de Muertos durante el 1 y 2 de noviembre de cada año. En estas fechas los mexicanos celebramos a nuestros muertos acudiendo a los panteones para adornarlos con flores y en nuestros hogares colocamos altares, para que las almas queridas abandonen el más allá y vaguen unos cuantos días por el mundo, visitando a su familia, su casa y amigos.

El culto a la muerte era uno de los elementos básicos del México prehispánico. Cuando alguien moría se organizaban fiestas con el fin de guiarlo en su recorrido. Enterraban a sus muertos envueltos en un “petate” y les ponían la comida de su agrado por si llegaban a sentir hambre, así como algunos de sus objetos personales. Hoy en día, la gente coloca altares con ofrendas para recordar a sus muertos, la decoración de éstos se hace con flores de cempasúchil y al igual que en tiempos prehispánicos, se coloca copal o incienso para aromatizar el lugar.




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